El peso mexicano registró este lunes una de sus jornadas más volátiles del año, al depreciarse 1.6% y tocar momentáneamente el umbral de las 18 unidades por dólar —específicamente 18.01 pesos—, un nivel que no se veía desde el 31 de marzo de 2026. Hacia el cierre de la sesión, la moneda moderó parte de la caída y se ubicó entre 17.94 y 17.96 pesos por dólar, de acuerdo con reportes de Banco de México, Banco Base y la casa de análisis Monex.
Con esta depreciación, el peso prácticamente borró toda la apreciación que había acumulado durante 2026, año en el que había llegado a cotizar en 16.85 unidades por dólar apenas el 4 de septiembre, su mejor nivel desde mayo de 2024. Solo en lo que va de septiembre, la moneda mexicana acumula una pérdida de 5.5%, aunque todavía conserva una ganancia marginal de 0.3% respecto al cierre de 2025.
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de la División Económica de Banco Base, la depreciación responde a una combinación de factores: la reducción del diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos tras el reciente movimiento de la Reserva Federal, lo que resta atractivo a las operaciones de carry trade con pesos; y una tercera semana consecutiva de reducción en las posiciones especulativas a favor de la moneda mexicana, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) de Estados Unidos.
A esto se suma un factor externo de mayor peso: la aversión global al riesgo derivada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, que ha impulsado la demanda de activos considerados “refugio”, como el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense, en perjuicio de monedas emergentes como el peso y el peso colombiano, señaladas como de las más afectadas en la jornada.
Analistas de instituciones como Banorte, Citi México y la propia Secretaría de Hacienda proyectan que el tipo de cambio podría ubicarse entre 19.30 y 20.50 pesos por dólar hacia el cierre de 2026, en un escenario que dependerá en buena medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de las decisiones de política monetaria tanto en México como en Estados Unidos.










