El gobierno mexicano mantiene el diálogo con Washington para reducir los gravámenes de la Sección 232, mientras el T-MEC avanza en revisiones anuales.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó el miércoles que su gobierno mantiene conversaciones activas con funcionarios de Estados Unidos para explorar un acuerdo arancelario antes de las elecciones del 3 de noviembre en ese país. Reconoció que hay muchos avances, pero que aún quedan temas sin acuerdo, y que México quiere una disminución importante de los aranceles de la llamada Sección 232, que golpea a automóviles, acero y aluminio.
Un día antes, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había moderado las expectativas. Dijo que es probable que las definiciones sobre acero y aluminio lleguen después de los comicios estadounidenses, aunque no podía asegurarlo, y que ni un triunfo demócrata en el Congreso garantizaría el fin de los aranceles. Su argumento es que los gravámenes ya generan ingresos importantes para Washington.
Lo que está en juego
- El arancel al acero. Ebrard considera injustificado el arancel de 50 % al acero y aluminio, porque Estados Unidos mantiene un superávit comercial con México en el sector siderúrgico.
- La negociación. Ambos gobiernos han sostenido tres rondas de conversaciones comerciales. La cuarta ronda no tiene fecha. El 15 de octubre, el Wall Street Journal reportó que el diálogo se había estancado por la oposición del secretario de Comercio, Howard Lutnick. Ebrard negó el estancamiento.
- El tratado. En la primera revisión conjunta, el 1 de julio de 2026, Estados Unidos no aceptó extender el T-MEC por otros 16 años, por lo que el acuerdo sigue vigente con revisiones anuales. Washington abrió consultas públicas el 5 de octubre; México iniciará las suyas en enero.
México espera una respuesta de Washington antes de que termine el año. Ebrard sostiene que el país mantiene un trato más favorable que otros exportadores a Estados Unidos. Mientras tanto, la industria automotriz y siderúrgica sigue sin certeza.










